Salud ocupacional: la participación de los trabajadores como motor de prevención y transformación
En el tercer seminario de FFIPUNE, Nurit Stolovas y Adriana Pisani abordaron la promoción de la salud ocupacional desde una perspectiva comunitaria. Destacaron la necesidad de integrar el conocimiento técnico con la experiencia de los trabajadores para identificar riesgos, fortalecer la prevención y mejorar las condiciones laborales.
La salud en el trabajo se construye con la participación de quienes realizan las tareas y conocen cotidianamente sus condiciones. Esa fue una de las ideas centrales de la intervención de Nurit Stolovas y Adriana Pisani, de la Unidad Académica de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, durante el tercer seminario de FFIPUNE.
Las expositoras propusieron un espacio de formación e intercambio que combinó conceptos sobre salud ocupacional con una convocatoria a reflexionar sobre las realidades de las instituciones representadas en la Federación. Desde ese enfoque, señalaron que los trabajadores son protagonistas en la producción de conocimiento y en las acciones colectivas para proteger su salud.
El intercambio entre el saber técnico y la experiencia de quienes desempeñan las tareas permite comprender mejor los problemas y orientar medidas adecuadas a cada lugar de trabajo. Para las especialistas, esa construcción compartida debe traducirse en capacidad de organización y transformación.
El trabajo como determinante de la salud
Stolovas y Pisani explicaron que el trabajo constituye un determinante de la salud: puede favorecer el bienestar, la integración social y el desarrollo personal, pero también generar daños o agravar problemas existentes.
Por eso, plantearon que el análisis debe considerar tanto los riesgos como los aspectos positivos de la actividad laboral. Reconocer los vínculos de apoyo, la satisfacción con las tareas y las condiciones que favorecen el bienestar permite identificar recursos que también deben fortalecerse.
Las expositoras subrayaron, además, la importancia de conocer el trabajo real, es decir, lo que las personas efectivamente hacen en su jornada y las dificultades que enfrentan, más allá de lo establecido formalmente para cada puesto. En ese sentido, Stolovas expresó: “La idea no es que el trabajador se adapte al trabajo”, y explicó que las condiciones laborales deben adecuarse a las características y necesidades de las personas.
Esta mirada resulta especialmente relevante para una federación que reúne actividades diversas. Las tareas administrativas, rurales o de laboratorio, entre otras, presentan condiciones particulares que requieren ser estudiadas, aun cuando existan problemas comunes.
Organización del trabajo y riesgos psicosociales
Uno de los ejes de la intervención fue la relación entre la organización del trabajo y la salud física, mental y emocional. La distribución de las tareas, los horarios, los ritmos, las exigencias y la posibilidad de participar en las decisiones inciden en el bienestar de los colectivos laborales.
Pisani puso especial atención en los riesgos psicosociales y en la complejidad de intervenir sobre situaciones atravesadas por conflictos en los vínculos, violencia, intolerancia o cansancio crónico. Señaló que se trata de fenómenos multicausales, que requieren comprender el contexto en el que se producen.
El intercambio también incorporó las transformaciones asociadas al teletrabajo, la digitalización y la inteligencia artificial. Las expositoras invitaron a analizar cómo esos cambios modifican las tareas, las exigencias y los vínculos, así como sus posibles efectos sobre la salud.
Asimismo, destacaron que la vida laboral y la extralaboral están relacionadas. Los problemas del trabajo pueden extenderse al ámbito familiar y social, mientras que las responsabilidades de cuidado y otras condiciones personales también inciden en la experiencia laboral. En particular, Pisani advirtió sobre la sobrecarga que enfrentan muchas mujeres al combinar el empleo con el trabajo doméstico y de cuidados.
Prevenir desde las condiciones de trabajo
Durante la presentación se repasaron distintos factores de riesgo: las condiciones de iluminación, ventilación y temperatura; la exposición a agentes químicos y biológicos; las posturas inadecuadas, los movimientos repetitivos y la manipulación de cargas; los riesgos psicosociales y las condiciones de seguridad.
Stolovas distinguió entre accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y enfermedades relacionadas o agravadas por el trabajo. Explicó que, desde la salud ocupacional, también es necesario atender aquellas situaciones en las que la actividad laboral contribuye al deterioro de la salud o empeora una condición previa.
En materia de prevención, planteó como prioridad eliminar los riesgos y, cuando eso no sea posible, controlarlos mediante medidas técnicas y cambios en la organización. Los equipos de protección personal fueron ubicados como un último recurso dentro de ese conjunto de medidas.
La capacitación también ocupó un lugar central. Las especialistas señalaron que las personas necesitan comprender los riesgos, las razones de las medidas preventivas y las posibles consecuencias de realizar una tarea en condiciones inadecuadas.
Participación y herramientas colectivas
Las comisiones bipartitas de salud y seguridad fueron destacadas como espacios para canalizar los problemas identificados por los trabajadores y construir respuestas. Las expositoras remarcaron la importancia de que quienes las integran cuenten con formación y herramientas para desarrollar esa tarea.
También señalaron el aporte de los servicios de prevención y salud en el trabajo, la evaluación de riesgos y los controles periódicos de salud. Sobre estos últimos, Stolovas destacó la necesidad de preservar la confidencialidad de la información personal.
Durante la intervención se presentó, además, el trabajo de asesoramiento individual y colectivo que desarrolla el equipo de salud ocupacional en el Hospital de Clínicas, así como su vínculo con organizaciones sindicales.
Al cierre de la exposición, se propuso a los participantes trabajar en grupos para reconocer aspectos positivos y negativos de sus ámbitos laborales. La invitación fue a pensar desde su papel como representantes sindicales, considerando las condiciones del conjunto de sus compañeros y compañeras.
La propuesta reafirmó una idea que atravesó toda la intervención: promover la salud ocupacional requiere escuchar a quienes trabajan, reconocer su experiencia y fortalecer la participación colectiva para actuar sobre las condiciones que afectan su bienestar.




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